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Los prejuicios y esos nuevos “etiquetadores seriales” – Por Nicolás Burgueño Kosenco

En esta nueva edición de #LicenciaParaOpinar quiero realizar alguna reflexión acerca de un tema que siempre me llamó la atención, “Las etiquetas”.

Es un tema amplio y da para mirarlo desde muchos puntos de vista diferentes (como todo tema), pero por lo acotado de este espacio, me voy a limitar a algunos ejemplos y reflexiones para poder despertar el interés y ver hacia adentro de uno mismo, si hacemos algo de esto a nosotros o a los demás, o si somos “víctimas” de etiquetado.

La gente (la genta y el gento) cada día usa más etiquetas para poder tener prejuicios acerca de otra persona, por ejemplo, antes, los íconos de la ilustración, hacían de todo al mismo tiempo: artistas plásticos, músicos, pensadores, alquimistas, astrónomos, consejeros del rey, políticos, físicos, matemáticos, escritores, y hacían muchas actividades. El día de hoy, la mayoría de las personas se limita a “ser” (y hacer) una cosa sola y después se sientan frente a una pantalla a mirar lo que otros hacen, o a mover su dedo para que se mueva la red social y así poder poner “me gusta”, “compartir”, o indignarse con algo o alguien, y ahí es que se despachan destilando sus limitaciones disfrazadas de comentarios, y sus insultos hacia algún otro perfil de la red social que no piense exactamente lo mismo.

¿Qué es la etiqueta entonces?

Yo lo definiría para esta columna como un nombre o nombrete; una palabra, adjetivo o sustantivo, que encasilla a un individuo o varios en determinado constructo social, por ejemplo: “niko es del partido Independiente”, “niko es político”, “niko es comediante”, “niko es científico”, “niko fue candidato a alcalde”, “niko es hippie”, “niko es falopero”, “niko es…” “niko es…” que lo que hace es encasillar a la persona etiquetada en un conjunto simplificado y acotado de características que “la etiqueta” tiene para la persona etiquetadora. En mi caso, me pasa de forma continua ser etiquetado por parte de personas que no logran ver la realidad en su forma más amplia, y que intentan etiquetarme para convencerse que conocen mi forma de pensar o actuar, según ese conjunto acotado de características que consideran en el que yo debería estar incluido, ¿a vos te pasa también?

Nicolás Burgueño Kosenco

La etiqueta no es un problema, pero los prejuicios y limitaciones que la persona “etiquetadora serial” le pone a dichas etiquetas, a veces sí lo es, ya que la etiqueta viene distorsionada y simplificada al máximo (según la capacidad intelectual del etiquetador, o mejor dicho según la “incapacidad intelectual”).

Hombre: machista, misógino y patriarcal, potencial asesino de mujeres y machirulo, defiende quema de brujas y ablaciones en África.

Heterosexual: homofóbico, discrimina LGBTIQ, apoya asesinatos de personas homosexuales en algunos países.

Blanco (caucásico):  racista que gusta de esclavizar gente y azotarlos con látigos.

Te gusta el asado: asesino de animalitos indefensos, amante de corridas de toro y no tiene sentimientos.

Podría seguir con etiquetas y prejuicios que las personas dogmáticas y fanáticas suelen tener para los diversos “grupos” y “colectivos”.

Me pasa bastante seguido en las redes sociales notar que la falta de argumentación y de reflexión, lleva a mucha gente a etiquetar para poder tener un prejuicio y comentar con alguna falacia ad hominem (atacar a la persona en vez del argumento).

Por ejemplo, das tu opinión acerca del aborto y te dicen. “vos no tenés que opinar porque sos hombre”. mmmm con ese razonamiento deberíamos esperar a comunicarnos con ET para hablar de vida extraterrestre, o preguntarle a un átomo cómo hace para fusionarse.

Hacés una crítica acerca de algo que falla en el sistema y en vez de hablar de la crítica o de la falla, te dicen: “vos porque sos del PI”, asumiendo que cualquier cosa que diga tiene que estar circunscripta en lo que ese comentarista tenga como prejuicio acerca de lo poco o nada que sabe del partido independiente (o peor aún, sus prejuicios con Pablo Mieres).

El otro día hice una humorada acerca de la diversidad, enviando un saludo también a los heterosexuales ya que no están incluidos en la sigla LGBTIQ y que dicha exclusión debe ser porque la H no suena…  y el comentario de una femenina fue: “homofóbico” (a secas nomás).

Y una de las mejores, una vez hice un video en el que criticaba desde el humor a la insoportable música de Para Elisa que tenemos que padecer por algunos camiones que venden garrafas de 13Kilos, mucha gente se rió y mucho, pero un comentario fue: “Así no vas a ser alcalde” (vaya uno a saber qué etiqueta me puso esa persona).

Es un primer acercamiento a un tema que tiene muchísimas aristas y que tal vez, poco a poco, vayamos ampliando en futuras columnas de #LicenciaParaOpinar.


Niko.·.

Librepensador, filósofo de redes sociales, vecino de Atlántida, investigador en el área química, escritor, integrante del Partido Independiente, opinólogo, seudohumorista. (No soy licenciado). 

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