La energía de un barrio: UTE regularizó conexiones en Barros Blancos

Por Alejandro Montandón.

El asentamiento Villa Tajamar, se transforma lenta pero sostenidamente en barrio. En el centro mismo de Barros Blancos, las casitas construidas prolijamente en madera y chapa se disponen ya en manzanas para dar paso a la nueva organización territorial. Luis Silveira, vecino e integrante de la comisión que trabaja por el barrio, asegura que “hubo que usar psicología inversa para hacer entender a algunos vecinos que no había que estar más colgado de la luz”. La formalidad tiene sus beneficios “como tener un recibo que sirva como certificado de domicilio”.

Estar regularizado supone además una manera de inclusión social que permite a las familias de zonas vulnerables, tener un servicio de UTE en condiciones de seguridad y estabilidad. Genera mayor eficiencia en el consumo, además de equidad entre quienes pagan y los que están “enganchados”.

UTE regularizó 145 hogares el viernes 7 de Junio con una inversión de $ 2.045.227 en infraestructura y unos 286.450 en materiales para la conexión comercial que consiste en cajas, cables y medidores que pasan por lo alto en el acceso a la vivienda, manteniendo el mismo criterio dentro de las casas para evitar el contacto con los niños que son unos 90 entre las familias elegidas.

Con un saludo del Presidente de la República Tabaré Vázquez hecho por carta al alcalde de Barros Blancos, Julián Rocha, se inauguraron estos servicios que junto al agua potable son los primeros en llegar, además de la asistencia social.

“El barrio dio una paso fundamental al acceder a la luz eléctrica de manera formal y segura” afirmó a El Periódico del Este, el presidente de UTE, Gonzalo Casaravilla. Informó además que al término de este año habrá unas 8.000 conexiones reglularizadas y al final de la gestión serán unas 30.000 a nivel país.

INACOOP ha tenido un rol fundamental en el aporte de mano de obra especializada para las conexiones, ya que por acuerdo con las cooperativas se pudo disponer de personal calificado para realizar las instalaciones.

Liliana Pena, sub gerente regional del ente, cuenta que “el trabajo de estudio previo y regularización insume a todas las partes un proceso de 9 meses de trabajo intenso y difícil y hoy arroja resultados muy positivos”.

Lo que podría haber sido una desconexión forzosa o una situación conflictiva, se vivió como una fiesta en la tarde soleada, con niños de la zona, autoridades y vecinos agradecidos por ser incluidos y contemplados como testigos del nacimiento de su propia barriada.

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