Nicolás Burgueño Kosenco / La Tolerancia en tiempos de redes sociales

LICENCIA PARA OPINAR

Qué palabra tan importante y, lamentablemente, tan en desuso por parte de muchos humanos de esta época. La definición en la Real Academia Española dice que “La Tolerancia” es “Acción y efecto de tolerar”, también es “el Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias” (entre otras acepciones que en esta oportunidad no vienen al caso enumerar), también podemos encontrar que el término “Tolerar” proviene del Latin “Tolerare” y significa “soportar, aguantar, padecer”.

Al leer esas definiciones podemos notar que el espíritu que se busca en las mismas es que a pesar de no estar de acuerdo con algo o con alguna opinión de alguien, la idea de aplicar la tolerancia es buscar la aceptación de la existencia de ese “algo o esa opinión de ese alguien” como algo válido y aceptable.

O sea… por más que alguien no opine como yo opino, la idea de tolerancia es que yo debo aceptar lo que esa otra persona opine o exprese.

De un tiempo a esta parte, he podido leer ciertos autores y estudiar bastantes aspectos de esa búsqueda que ha existido a lo largo de la historia por la diversidad de ideas y la libertad de pensamiento, por lo que me he puesto como forma de vida, levantar esa bandera y la voz en defensa de la pluralidad de opiniones, y cada día intentar lograrlo desde el respeto y el fraterno intercambio de opiniones.

Nicolás Burgueño Kosenco

-“En esta época de redes sociales y anonimatos cobardes y violentos escondidos detrás de una pantalla, hay que tener muy claro que las redes son un simple medio de entretenimiento y que lo que allí está escrito, no existe en la vida real y nada tiene que ver con la vida real, que lo que allí “te” escriben, no es a vos que te lo escriben sino a un perfil de la red social, que todo lo que parezca que “te” quieren expresar, no se lo expresan a tu verdadero ser, sino que se lo expresan a una proyección que el que escribe realiza de tu perfil de la red social, basado en lo que su mente le permite comprender de las cosas que tu perfil de la red social publique”. ¿se entendió? Lo resumo con mi situación personal: Mi perfil de Facebook® no soy yo, es un simple perfil de feisbuc en el que comparto algunas reflexiones, chistes, humoradas, críticas, ironías, absurdos y otro montón de cosas variadas, con las que a veces estoy de acuerdo, a veces las creo chistosas, a veces las noto reflexivas o posibles generadoras de debate, y hay veces que ni yo mismo estoy de acuerdo. Porque NO es la vida real, y también pienso que si alguna persona se toma la red social de forma seria, como para ofenderse y ofender a otro ser humano, debería trabajar un poco más en entender la separación que existe entre el “mundo virtual” y el “mundo real”, o tratarse psiquiátricamente tal vez.-

Ni idea si la mini reflexión anterior tiene que ver con algo, pero sentí ganas de escribirla para llegar a la conclusión que:

“Es simple ser tolerante en la “vida virtual”, ya que no es la realidad”.

Pero, ¿en la vida real? Retomemos la reflexión con una frase que ayuda a visualizar la tolerancia en su máxima expresión:

“Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” Frase de la Escritora Británica Evelyn Beatrice Hall (quien la incluyó en el libro “Los amigos de Voltaire” para mostrar las ideas liberales del Francés y que por ese motivo muchos atribuimos esa frase al mismo François Marie Aroue -Voltaire).

En la anterior Columna de #LicenciaParaOpinar el tema tratado fue “El Fanatismo” que por lo general lleva a lo contrario de la tolerancia, “la intolerancia”, a creer que lo que uno piensa es la única verdad y que es lo que está bien, y que todo lo demás está equivocado, está mal o es malo y que el que piensa distinto es enemigo.

Nada más alejado de la realidad, y uno de los “remedios” para superar la enfermedad del fanatismo es la práctica de la tolerancia.

Muchas veces es un ejercicio complejo de realizar, porque el nivel argumental y de debate actual es tan bajo, y de tanto nivel de violencia, que se pasa de la raya y, a esta altura, es más para un maestro Zen que para un ciudadano uruguayo, lograr aguantar.

Encima, con las redes sociales se ve aumentada la agresión por parte de muchos fanáticos de distintos colectivos, y hasta actúan en manada para atacar a su presa que es todo aquel que piensa diferente.

Me ha pasado muchas veces que al escribir un estado de “feisbuc”, comentando algo de actualidad, o realizando un chiste o humorada acerca de algún tema en particular, las respuestas tienen un grado de violencia que se acercan al insulto, la falta de respeto, la amenaza y ,muchas veces, se transforman en innecesarias difamaciones e injurias.

Por eso es arduo el trabajo de ser tolerante, pero es gratificante también. Cuando uno comenta algo y lo atacan, las reacciones pueden ser muchas, pero hay que tener en cuenta una frase atribuida a Mark Twain que dice: “Nunca discutas con un estúpido, te hará descender a su nivel, y ahí te ganará por experiencia”.

Volviendo a la Tolerancia, es necesario en esta época que estamos viviendo, contagiarnos más y más de ser tolerantes, respetando la diversidad de opiniones y pensamientos, respetando la libertad de expresión de ideas y opiniones por más que sean distintas, complementarias o hasta contrarias a las nuestras.

Tolerar que haya quienes creen en Dioses de los más diversos orígenes, o quienes no creen en ningún tipo de ser superior ni espiritualidad. Tolerar que hay personas que tienen ideales que los ubican en los lugares más diversos del espectro político (y ninguno es mejor que otro. Si considerás que tu forma de pensar es la mejor y que debería ser la única, sos un fanático), tolerar que hay distintas ideologías y que todas deben coexistir en paz si la idea es seguir madurando como sociedad y como humanidad.

El único inconveniente con practicar al máximo la tolerancia, es lo que se llama “La Paradoja de la Tolerancia” (escrito por Frank Popper) que expresa que “si una sociedad es ilimitadamente tolerante, su capacidad de ser tolerante finalmente será reducida o destruida por los intolerantes”, o sea, llega a una conclusión de que para que la sociedad sea completamente tolerante, dicha sociedad tiene que ser intolerante con la intolerancia.

Espero estas líneas sirvan como disparadoras a la reflexión acerca de qué tan tolerantes estamos siendo en la vida diaria con los que piensan diferente, y nos lleven a mirar hacia nuestro interior para ver si podemos ayudar a construir una sociedad más madura, más fraterna y más tolerante.


Niko.·.

Librepensador, filósofo de redes sociales, vecino de Atlántida, investigador en el área química, escritor, integrante del Partido Independiente, opinólogo, seudohumorista. (No soy licenciado).

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