Nicolás Burgueño Kosenco / El Fanatismo: Si no pensás como yo…

 

Esta edición de #LicenciaParaOpinar voy a tratar lo que para mí es uno de los peores enemigos de nuestra sociedad a nivel local, nacional y mundial: “el Fanatismo”.

Según la Real Academia Española, el Fanatismo es el “Apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas”, agrego las futboleras así como aclaro que “políticas” incluye tanto político partidarias como distintas corrientes ideológicas, y otras distintas doctrinas dogmáticas que van generando fanatismo en sus “fieles” (seguidores, defensores, o como se les diga).

La actitud fanática muestra en la persona que la sufre la incapacidad de ver la realidad con otro filtro que no sea el propio, la persona fanática no es capaz de abstraerse de su visión sesgada de la realidad y aceptar que hay un abanico de puntos de vista diferentes para ver una misma situación, tiene por lo general reacciones intolerantes, violentas u ofensivas contra los que no compartan su doctrina (y más aún si se lo expresan), generalmente utilizan falacias ad hominem o de algún otro tipo para atacar al que opina diferente o simplemente lo acusa de “facho, asesino, rosadito, foca, feminazi, machista, misógino, patriarcal, gallina, asesino de animales, pichi, miliquero, vas a ir al infierno maldito hereje” (y un sinfín de adjetivos y epítetos utilizados por los fanáticos en su afán de imponer sus ideas sobre las de otros).

Nicolás Burgueño Kosenco

Hay religiosos que si no creés en “Su dios”, afirman que estás equivocado o el demonio te está poseyendo o cosas por el estilo.

Hay “hinchas” de alguna izquierda, que si no defendés hasta lo indefendible, estás equivocado y el demonio de la derecha desestabilizadora te está poseyendo.

Hay “hinchas” de alguna derecha, que si no estás contra todo lo que haga el gobierno, estás equivocado y el demonio de las dictaduras comunistas te está poseyendo.

En el “fobal”, si no sos del mismo equipo, sos un gallina que hay que matarte por usar otra camiseta.

Causas que son muy bienintencionadas cuando se mantienen en el plano racional, pero a medida que aumenta el convencimiento de que no puede existir otra realidad válida de no ser esa misma, se van transformando en dogmas más y más intolerantes. Véanse por ejemplo algunas manifestaciones del feminismo, del veganismo, del ambientalismo, del vegetarianismo, del ateísmo, y de otro montón de “ismos” que si son cuestionados, los seguidores se vuelven intolerantes y agresivos. He visto hasta personas que dicen defender la libertad de pensamiento, volverse fanáticos en su defensa, cayendo en la misma “enfermedad” que dicen combatir.

Año de mundial de fútbol, una de las pasiones más grandes que sufre el humano en este siglo; se verá exacerbada la irracionalidad y se verá manifestada de muchas formas: violencia verbal y física en las tribunas o en los cruces de “hinchas” de unos u otros países; llantos irracionales cuando algún balón no ingrese en un arco o cuando los balones del contrario ingresen en el propio; la ceguera del hincha fanático que conlleva esa paranoia que el mundo conspira en contra de su propio equipo (en Uruguay es a veces una de las mejores formas de canalizar la frustración, culpar a las élites mundiales por nuestras derrotas); además la posibilidad que durante el campeonato mundial en Rusia se realicen diversos tipos de actos ya sea de violencia homofóbica o xenofóbica, o actividades terroristas del Estado Islámico contra el mundo occidental que no comparte sus creencias religiosas.

El Fanatismo

Este año también se lanzan las candidaturas en los diferentes partidos políticos de nuestro país, y aunque a muchos no nos guste, la sociedad se fragmenta cada día más por causa del fanatismo, tanto en la vida real como en la virtual (que mucha gente confunde con la real). Violencia en los comentarios a las noticias en medios virtuales, violencia en las respuestas entre unas y otras personas, amenazas de muchos y muchas (y muches y muchis y muchus y much@s y muchxs – hay que escribir así para que no me ataquen lxs defensorxs del nuevo idioma supuestamente inclusivx-), cantidad de agresiones de “unes contra otres, o unxs contra otrxs, o un@s contra otr@s”, no nos permiten casi nunca disfrutar un intercambio de opiniones con argumentos sólidos, o aunque no sean sólidos, intercambio de distintos puntos de vista de una misma realidad con respeto y tolerancia.

Una frase que muchas veces se utiliza que proviene de un texto de un escritor y pensador español, Ramón de Campoamor, dice: “En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.

Frase tan sencilla y compleja al mismo tiempo. De comprenderla más y más personas (y personos), las relaciones humanas serían cada día mejores, más fraternas, más respetuosas de las opiniones de los demás, se lograría esa Unidad en la Diversidad de la que tanto hablamos, clamamos, soñamos y deseamos para este planeta. Nos veríamos todos como iguales, que simplemente tenemos opiniones diferentes para enfrentar las situaciones de vida, que tenemos ideales distintos para seguir adelante en la diaria, que le rezamos a distintos dioses o no le rezamos a ninguno, que nos ponemos distintas camisetas o las banderas que nos atraen no coinciden. Pero que detrás de todas esas máscaras y etiquetas, nos une nuestra humanidad, somos un montón de energía en un envase de carne y hueso, respiramos aire con oxígeno y tenemos cuerpos formados por un 70% de Agua.

Algunos, día a día, intentamos debatir con los que opinan diferente a nosotros desde el respeto, con fraternidad, defendiendo la libertad del otro a pensar y opinar distinto, igualándonos a nuestro interlocutor y creyendo firmemente que la grandeza como pueblo se ve enriquecida con la diversidad de opiniones, porque vemos la democracia como ese ideal en el que todas las voces son representadas, vemos en el fútbol un deporte para entretenimiento y acercamiento, vemos las corrientes espirituales como medios internos para crecimiento individual y mejoramiento de uno mismo y del entorno, y las distintas opciones alimentarias como elecciones personales según el leal saber y entender de quien las practique.

En pleno SXXI, es hora que la humanidad despierte y deje de ver enemigos en otros seres humanos, y note, que los verdaderos enemigos de la humanidad, están en el interior de uno mismo, en este caso, en“el fanatismo”.

Luchemos juntos contra ese enemigo y vivamos día a día en una mejor sociedad. Luchemos para que cada uno de nosotros tenga #LicenciaParaOpinar.

Niko.·.


Librepensador, filósofo de redes sociales, vecino de Atlántida, investigador en el área química, escritor, integrante del Partido Independiente, opinólogo, seudohumorista. (No soy licenciado). 

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