Daniel Cervini: El éxito como consecuencia de una forma de vida

un almuerzo en índigo con el empresario

Daniel Cervini conversando con El Periódico del Este.

Conversar con Daniel Cervini es tener la posibilidad de escuchar a uno de los empresarios más importantes de nuestro departamento. Rescatar sus conceptos es una experiencia enriquecedora, y recorrer la historia de sus empresas resulta muy inspirador. A Daniel Cervini nadie le regaló el éxito. Él y su familia lo fueron construyendo paso a paso. Desde bien abajo, con un viejo taxi “deshecho”.

¿Se puede ser exitoso desde acá? ¿Puede un joven de la Costa de Oro aspirar a construir una empresa desde cero y llevarla a lo más alto? Esa es la pregunta que nos planteamos cuando preparábamos esta edición de El Periódico del Este. Para responderla, nos lanzamos a la tarea de buscar referentes. Así llegamos hasta Daniel Cervini, director de “Centinela Seguridad”, “Natur Higiene Ambiental” y “Taxis el Tiburón”, quien aceptó la invitación de nuestro medio para almorzar en Índigo Resto Bar.

Hablar de Centinela es hablar de la que muchos consideran la empresa de seguridad uruguaya más importante del país, sólo por detrás de algunas multinacionales, aunque él prefiere no dimensionarla en esos términos. Natur es una empresa vigorosa y de gran proyección, y Taxis El Tiburón es conocida por todos nosotros, como la “marca” de los taxis de la Costa de Oro. Entre las tres, dan trabajo a casi mil cien personas. Pero lo que hoy luce como un negocio de gran alcance, tiene sus orígenes muy abajo, como su creador.

AQUEL GURÍ DE ALPARGATAS

Todo comenzó en la granja de sus abuelos. “Soy un canario de Canelones que ha recorrido mucho el departamento. Mis primeros cinco años de vida fueron en una granja cerca de La Montañesa. Luego de un tiempo en el Paraje Las Violetas, a los nueve años mi familia se radicó en la ciudad de Canelones. Ahí defino mi origen. Época de la niñez consciente, en la que uno empieza a moverse solo, al campito, a la escuela”, recordó.

Los Cervini pasaban por aquellos años muchas peripecias económicas. Vivían en el barrio “Las Canteras”, una zona que solía tener problemas de inundaciones. Pero eso no logró detener los anhelos de aquel niño. “Siempre tuve vocación por salir adelante en la vida. Desde muy chico me gustaba ir a la biblioteca municipal. Leía de todo, especialmente esas temáticas que permanecen, no las que aparecen como una moda. Me gustaban los textos de filosofía, historia, religión, arte, política”, aseguró.

Con catorce años de edad ingresó al Liceo Militar y más tarde a la Escuela Militar, donde se recibió muy joven, a la edad de 20 años.

EL EJÉRCITO

Nosotros acudimos a la entrevista con la intención de conversar con el empresario exitoso. En verdad lo encontramos y creemos que pudimos extraer muy importantes apuntes al respecto. Pero más allá de eso, descubrimos que Daniel Cervini es, sobre todo, un Militar de vocación. Por eso, gran parte de nuestra charla estuvo centrada en el Ejército. “Cuando llegué no tenía ningún padrino, pero me tenía a mí mismo. Me di cuenta que la diferencia entre otros y yo, era que yo tenía que ser diez veces mejor y fui una máquina estudiando. Hacía cuatro o cinco cursos de especialización por año y eso me llevó muy joven a trabajar formando Cadetes”. Ese año, incluso, preparó un material que terminó convirtiéndose en un texto de estudio que se utiliza hasta el día de hoy en el ejército.

Utilizando siempre el sistema de concurso para alcanzar sus ascensos, llegó rápidamente a convertirse en Coronel y desde allí trabajó hasta el último día. Se retiró, como lo establece la normativa, a los 55 años.

Durante su carrera estuvo muy vinculado al Centro de Altos Estudios Nacionales, con el que desarrolló una importante función educativa, no solo en Uruguay. Recibió capacitación en Whashington, Estados Unidos y en Israel y recorrió gran parte de nuestro continente, es así que llegó a recibir tres condecoraciones de la Venezuela de Hugo Chávez, una condecoración en el grado más alto del Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva y una distinción en el senado argentino, con Cristina Fernández como presidente.

Con relación a la percepción que mucha gente tiene en nuestro país, Cervini nos dejó su punto de vista: “El ejército uruguayo está identificado con un perfil de derecha, pero en realidad es demócrata y republicano, y tiene una vocación constitucionalista fiel a su responsabilidad; el ejército es fiel al pueblo”.

CON UN ALEKO DESHECHO

En 1996, ya casado con una maestra, Daniel Cervini adquirió un terreno en Atlántida, a donde se mudaría un año después. La situación económica de la joven pareja no era la más cómoda. “Militar y maestra son las profesiones con más bajo salario en Uruguay”, aseguró. “Por lo tanto, siempre tuvimos serias dificultades para sostener la familia. Los primeros tiempos me los arreglé siendo docente, dando conferencias en distintos lugares del país. Vendimos esteras, sandías y hasta tuvimos un carro de chorizos”.

En el año 2000 compraron un taxi, el primero de todos. “Era un Aleko, estaba deshecho”, bromeó. No tenían empleados por lo que ellos mismos lo manejaban (en la tardecita y noche), luego de cumplir con sus obligaciones laborales. No sobraba el tiempo, pero sí las ganas de salir adelante. “Por lo general, los taxistas cuando los llamaba un hotel, llegaban al lugar, tocaban bocina y esperaban que los pasajeros salieran. Yo hacía una cosa sencilla: entraba, saludaba al personal de recepción, preguntaba quiénes eran los pasajeros, tomaba sus equipajes y los llevaba hasta el auto. Además, era casi un guía turístico. Me gustaba mucho conversar con la gente”. De ese modo se ganaba muy buenas propinas y al mismo tiempo se posicionaba cada vez mejor. “Una estrategia que me costaba cero pesos”, afirmó.

Renovada flota de Taxis El Tiburón. Foto: Gentileza de Diario de Arena.

Una de esas jornadas de mucho trabajo se dio una simpática situación. “Un cuidacoches, ya fallecido, vio que yo estaba como loco trabajando de acá para allá, llevando pasajeros de un lado al otro, y me dijo: Te comés todo, sos como el Tiburón”. De más está agregar que allí nació una de las marcas más representativas de la Costa de Oro.

CON 2 SERENOS

Cierto día, un pasajero que había abordado su taxi en la ruta le dijo: “Usted que está en la calle tal vez me pueda ayudar, necesito dos serenos, ¿me los puede conseguir?”. La respuesta fue inmediata y afirmativa. Ese pasajero era el Ingeniero que estaba a cargo de llevar adelante la obra del actual local de Tienda Inglesa en Atlántida. “Hoy es un gran amigo”, contó.

No había recursos ni para los uniformes, pero sí un par de amigos dispuestos a ayudar con algún dinero y con las facturas para cumplir con ese primer negocio, de lo que poco tiempo después se convertiría en CENTINELA. Devolvió rápidamente la plata y abrió una Sociedad Anónima que llevaría su nombre. Los hijos se encargaron de diseñar los logotipos y los primeros uniformes, y así comenzó una carrera vertiginosa hacia el éxito.

UNA FAMILIA Y AMIGOS EMPRESARIOS

La pregunta que surge es ¿cuáles fueron las claves que propiciaron un desarrollo tan pronunciado de esas empresas? Una de las respuestas tiene que ver con la visión estratégica. “Yo me manejo mucho por tendencias. Normalmente he tenido la suerte de anticiparme a lo que va a suceder, preparar a mis empresas para los cambios que se acercan. Eso me pasó por ejemplo con los consejos de salario. Antes de que ellos llegaran yo ya había aumentado los salarios en forma anticipada. Durante mucho tiempo el valor de lo que cobraba mi personal estaba por encima de lo que indicaban los consejos de Salario. El mercado empezó a notarlo, a valorarlo y ahí es cuando me contratan empresas de la talla de Botnia, de McDonald’s y empiezo a jugar en primera”.

Otros de los aspectos fundamentales, es la capacitación permanente que brinda a su personal. “En el 2006 ya la empresa tenía algunos gerentes. Todos los miércoles contrataba gente externa para capacitarlos. Un día, antes de que iniciara la capacitación, tomé la palabra y surgió una frase que sigue muy vigente hasta el día de hoy. Dije: Esta es una empresa familiar y de amigos. Yo quiero tener una familia empresaria y amigos empresarios, por eso es que estamos todos hoy acá”, recordó.

En el año 2008 Cervini contrató a un afamado técnico de gestión de calidad para ofrecer talleres internos y, paralelamente, creó un instituto de enseñanza dentro de su propia empresa, que está habilitado a nivel nacional por el Ministerio del Interior, para capacitar a los guardias que pasarán a formar parte de Centinela.

“La currícula académica del instituto está conformada por lo que marca el Ministerio, pero además incluye dos unidades didácticas que yo agregué. Una se llama “nuestra empresa”, porque quiero que quien va a sumarse a nuestro equipo conozca nuestros valores, y otra se llama “educación cívica”. Me interesa formar a la persona, al ciudadano, al padre, al vecino. Si bien eso me cuesta dinero, si mañana ese trabajador se va, yo me gratifico igual sabiendo que dimos lo mejor de nosotros y que esa persona se lleva puestos todos esos valores. Yo estimo que una empresa, además de tener el rol de mayor bienestar para todos sus integrantes, los debe ayudar a elevarse, a ser mejores personas”, dijo.

EL MENSAJE

Es muy difícil poder reproducir todos los conceptos, anécdotas y aprendizajes, que quedaron grabados en la entrevista. Nos quedamos con la sensación de que esta nota es simplemente la primera de otras que vendrán. Aun así, pensamos que hemos podido responder esa pregunta con la que iniciamos el artículo: ¿Se puede ser exitoso desde la Costa de Oro? Definitivamente la respuesta es SI.

Para el final, le pedimos a Cervini que nos deje un mensaje para esos jóvenes que puedan estar leyendo estas líneas. “Yo no sé cómo me ven los demás, sé cómo me veo yo. Desde que me recibí en el ejercito a los 20 años procuré no dejar de ser nunca el gurisito canario de alpargatas, y siento que lo logré”, comenzó, y agregó: “Cuando uno proviene de una familia que no tiene recursos económicos, que no quiere decir que sea pobre, porque la pobreza abarca otros conceptos, y quiere salir de esa situación, uno tiene dos opciones: o ser delincuente, o estudiar y trabajar duro. Insisto, estudiar y trabajar, las dos cosas juntas y no una primero y otra después. Son las dos cosas al mismo tiempo y por el resto de la vida. Es muy importante formarse para distinguir el camino del bien del camino del mal, y por supuesto escoger el camino del bien, que es el del estudio, el del trabajo y el de ser una persona correcta. Si uno busca estar capacitado, transpirar y tener un estilo de vida, con eso alcanza, porque los resultados van a venir solos. Uno cuando no tiene lo material, piensa que lo material es relevante en la vida, pero con el tiempo va a descubrir que lo material es una consecuencia, no es un fin”.

TEXTUALMENTE

A lo largo del almuerzo, Daniel Cervini fue soltando una buena cantidad de conceptos muy interesantes. Ante la imposibilidad de reproducir toda la entrevista en forma textual, quisimos rescatar algunas de esas frases.

El arte de gestionar

“Conducir seres humanos, gestionar empresas, tiene mucho de ciencia y debe tenerlo. Pero tiene también mucho de arte. Si bien hay un marco normativo que a todos nos regula, nos deja espacios para mejorar las condiciones en el vínculo humano entre los distintos actores. Eso tiene mucho que ver con el arte”.

La mediocridad

“Cualquier acción que yo emprenda, en cualquier ámbito de la vida y por sencillo que sea, va a estar marcada por la aspiración de no ser mediocre. Trabajo mucho para ser eficiente y dar el mayor esfuerzo posible para que todo esté en orden”.

Un universo mejor

“Cuando uno se prepara y da lo mejor de sí, es lógico que sea exitoso; cuando uno es exitoso se siente realizado en la vida y ahí llegamos a la felicidad. Es mi opinión. El trabajo no es ir a cumplir una tarea, tiene que ser relevante para mí como persona, tiene que ser relevante para la sociedad, para la ciudad donde vivo. No importa que sea pequeño lo que esté haciendo, estoy ayudando a todo el universo a ser mejor”.

El secreto de mandar

“Lo he dicho en varias conferencias: El secreto de mandar es tener la capacidad de querer. Quien no la tenga, no puede conducir, dirigir a ningún ser humano. Hay que hacerse cargo de una responsabilidad muy grande. Saber que el otro sufre las decisiones de uno, por lo tanto, es el primer receptor de nuestra buena o mala calidad de gestión”.

Libertad e integridad

“Yo no me siento orgulloso de mí. No es esa la palabra. Siento que hice lo que tenía que hacer. Eso en todos los ámbitos, inclusive en mis empresas. Lo que tenía que hacer, lo que podía hacer y lo que quería hacer. He perseguido dos cosas en la vida: La libertad y la integridad”.

La tormenta y el sol

“Hay situaciones difíciles. Nos pasa a todos en algún momento de la vida. Es como estar en medio de una tormenta que parece que no va a pasar y nos desesperamos. La cuestión es tener el temple para andar en esos momentos, a veces, también, cierto estado de inconsciencia, y la paciencia para esperar. Porque hay una cosa que es bien clara y es que después de la tormenta viene el sol, así como cuando estamos con sol, no creérnosla, porque no hay duda: después del sol, en algún momento, va a venir la tormenta”.

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