César Troncoso: “Está todo bien con Punta del Este, pero en la Costa de Oro tenemos tremenda franja de playas”

Seguramente se trate del actor uruguayo con mayor trayectoria cinematográfica. Desde su primer largometraje “Viaje hacia el Mar” no ha parado de rodar. “El baño del Papa” aceleró todos los procesos y lo convirtió en una figura codiciada por los productores de nuestro país y el exterior. Mientras ensayaba para una nueva obra teatral que se estrenará en enero, César Troncoso se hizo un espacio para hablar con El Periódico sobre su carrera siempre ascendente, y sobre una relación con Parque del Plata que ya lleva medio siglo.

Para ser franco, no conocía el café del Teatro el Galpón. Se trata de un rincón bien especial, desde donde se puede ver la zona de acceso a la sala y la librería que está bien en la entrada. Me gustó el ambiente. Tenía razón César Troncoso al proponer ese lugar para la entrevista. Llegué unos minutos antes y me puse a ojear algunos libros, esos que aparecen como por arte de magia en el cajón de las ofertas. Estaba muy entretenido en esa tarea cuando apareció el entrevistado, que ordenó un calzone, un cortado y se dispuso a conversar sin apuros.

Comenzamos hablando de Parque del Plata. “Yo debía tener 5 o 6 años cuando mi viejo compró un terreno con una construcción de bloques, precaria, en Parque del Plata norte a unas cuatro cuadras de la Interbalnearia. Después yendo los fines de semana de a poquito fue construyendo la casa que tenemos hoy, que es muy humilde pero que está muy linda. Una casa sencilla pero muy suficiente para las necesidades nuestras. Él hizo todo, desde el piso, el garaje, ponerle pasto, plantar árboles. Creo que su deseo era irse a vivir ahí. Era gallego, tenía una casa con terreno en Gondomar (pequeña localidad de la provincia de Pontevedra), yo conocí aquella casa y pienso que quería de algún modo replicar eso acá en Uruguay”.

Troncoso se recuerda con siete u ocho años, en una playita del arroyo a la que su madre lo llevaba cuando no estaba “el viejo” con su camioneta para trasladarlos al mar. Tiene muy presentes aquellos veranos “bien largos” que disfrutaban junto a familiares que venían desde Argentina. La heladería, el bowling, y ese cine en el que siempre pasaban cosas. “Si me apurás y me preguntás una película que me haya impactado, me va a salir a primer golpe Tiburón, de Steven Spielberg, y esa película yo la vi con mi primo de Buenos Aires, por primera vez, en el cine de Parque del Plata”, contó.

También recuerda el Teatro de verano con sus campeonatos de voleibol y su primera colección de libros. “Había un vecino, peluquero jubilado, que tenía una colección de libros de Robin Hood, aquellos de tapa dura amarilla, yo le compraba uno por fin de semana y me fui armando la biblioteca. Mis lecturas eran los libros de los hijos de este vecino, de los cuales él se deshacía vendiéndomelos”.

Varias décadas después, ni él ni Parque del Plata son los mismos. Ambos han cambiado, pero la relación continúa siendo fluida. Me contó que sigue viniendo a pasar parte de cada verano, ahora con Adriana, su esposa y con Clara, su hija de 19 años. Se encarga de cortar el pasto y de mantener la casa en buenas condiciones; disfruta de buenas lecturas y de vez en cuando, como todo uruguayo, se anima a prender el fuego. “soy de quemar asados”, bromeó. “No soy un buen cocinero, pero prendo el fuego igual y a veces te hago una de esas pizzas a la parrilla”.

Aquel Parque del Plata de la niñez, con arroyo, primos y cine, no está más. Él reflexionó al respecto. “Hay cosas que cambiaron, no por culpa de nadie, porque es la propia dinámica de la vida. Cuando yo era chico las vacaciones duraban todo el verano. Ahora nadie va los tres meses para afuera. No conocés al vecino. El centro de Parque del Plata languidece porque nadie va a ver cine en sala, porque la gente se concentra en Atlántida, porque veranean quince días y porque los pibes ahora pasan sus vacaciones en Rocha”.

Se muestra preocupado por la desviación del arroyo que fue haciendo que se pierdan varias cuadras de playa. Le conté que el Yacht Club viene trabajando en una draga para resolver la situación. Eso lo alegró. No estaba al tanto del trabajo que vienen realizando los 27 reclusos para recuperar la Rambla del Solís Chico, pero al tomar conocimiento de ello sentenció: “Está bárbaro. Reinserción. Uno a veces se queja, pero es difícil salir de la cana y conseguir laburo. Esas son cosas que no se saben mucho lamentablemente”.

También se detuvo en otro problema: “Las dunas están haciendo lo que quieren. Esa rambla es una rambla artificial. Se quiso ganar un espacio que no tiene sentido. Yo hubiese seguido con la Av. Ferreira nomás, pero la oferta y la demanda van marcando la lógica, cuando la lógica me parece que debería ser marcada por gente que sabe de balnearios. No es tan sencillo hacer una calle pegada al mar, aunque sé que va a durar un año y que después el mantenimiento va a salir carísimo. Tampoco es cuestión de decir yo quiero una casa frente al agua, eso hay que pensarlo, tendría que haber existido un plan”.

Pese a todos esos detalles, sin dudas muy importantes, Troncoso defiende la Costa de Oro con todas sus fuerzas. Hace un tiempo accedió a grabar un material audiovisual para el Ministerio de Turismo, donde promociona a Parque del Plata. El mismo se encuentra accesible en el canal de Youtube del ministerio y forma parte de un ciclo denominado “De la mano de…” Es un material ampliamente recomendable. “Yo lo dije en ese video. ¡Estamos a 50 kilómetros de Montevideo!”, enfatizó. “y más allá del color marrón que tiene el agua muchos días, es un lugar hermoso. Además, si le agregás Las Toscas, La Floresta y Atlántida, tenés una costa muy amplia y variada. Está todo bien con Punta del Este, Pero en la Costa de Oro también tenemos una tremenda franja de playas, hermosas. Si ajustamos un poco los precios, hay un montón de gente que está buscando un lugar tranquilo y vos le podés decir, esto es barato, es familiar y estás cerca de Montevideo por un lado y de Punta del Este, del otro”.

¿POR QUÉ SERÁ?

En un país en el que siempre se ha repetido el concepto de que los actores no pueden acceder a filmar películas, César Troncoso parece romper todos los récords. Entre cortos, largometrajes y diferentes papeles, en nuestro país y el exterior, ha participado en “treinta y pico” de producciones y continúa recibiendo propuestas.  Cuando lo indagué con relación a los motivos, fue concreto. “No sé”, dijo. ¿Nunca te pusiste a reflexionar al respecto?, le pregunté. “Tendría que pensar”, respondió. “Reflexionar sobre por qué me llaman para trabajar en Brasil y cómo puedo hacer para que me llamen más, por ejemplo”.

Es que como todos saben, Troncoso lleva varios trabajos realizados en el vecino país del norte, donde rodó varias películas e incluso una famosa novela de la Red Globo, nada menos. Yo pensaba que eso se debía a algún tipo de relación cultural del actor con el país, pero no es así. “Me llamaron un día para hacer un papel en un cortometraje, dos o tres parlamentos. Luego llegó la novela. No sé cómo se dio, ni por qué se dio conmigo, son esas cosas raras que suceden porque hay un montón de situaciones que confluyen”, me dijo, echando por tierra todas mis teorías previas.

Su primera participación en un rodaje fue en el corto “Perro Perdido”. Su primera película fue “Viaje hacia el Mar” (leer recuadro). Lo último es “Memorias del Calabozo”, versión realizada en base al libro de Rosencof y Fernández Huidobro, que cuenta el tiempo que pasaron varios tupamaros, entre ellos el ex presidente Mujica, en prisión. Una película “internacional” en todo el sentido de esa palabra, ya que fue rodada en España, con la participación de otras importantes figuras como Chino Darín, Alfonso Torn y Antonio de la Torre entre otros, bajo la dirección de Álvaro Brechner. El actor afirmó que no está en condiciones de adelantar cuándo estará disponible en nuestro país. “Eso no está en mis manos”, aclaró.

Pero más allá de su próspera realidad laboral, Troncoso no se pone por encima de sus colegas y es claro cuando afirma que “Aquello de que el actor uruguayo no sirve para cine es verso, una mentira. Lo que no hay en este país es el oficio construido. Yo hoy tengo el oficio por las películas que hice, pero el actor se forma en teatro en Uruguay, con muy poca chance de trabajar en otra cosa, salvo un pequeño grupo de gente que además trabaja en cine. Si quisiéramos trabajar en televisión acá, no habría en donde, por ejemplo”.

Explicó que en Brasil vienen desarrollando grandes producciones desde hace sesenta años, lo que representa una gran ventaja. “Yo hice una novela; Tony Ramos hizo cincuenta. Obviamente él conoce el oficio de hacer novelas mucho mejor que yo”, reconoció, pero inmediatamente insistió en el talento que existe en nuestro país. “El actor uruguayo cuando vos lo ponés en pie de igualdad con otro, rinde al mismo nivel. Pero no hablo de mí, cualquier actor: Bolani, Álvaro Armand Ugón, Fernando Amaral, Horacio Camandulle. Cualquiera de esos actores cuando interactúa con un argentino o un brasilero, y le das un poquito de tiempo para que entienda el juego y el oficio, son tan buenos como cualquier otro, no es un tema de calidad sino de oportunidad”.

Indudablemente, tantas películas, participaciones en televisión y obras de teatro, lo han convertido en un personaje público. Una de las caras más conocidas del cine nacional. De todos modos, ello no ha significado el agobio del público, ni mucho menos. La relación con sus vecinos de Parque del Plata sigue siendo exactamente la misma, de mucho respeto. En cuanto al público en general cuenta que “no es que me reconozcan en todo el planeta tierra.  Yo voy caminando por la calle y cada tanto se acerca uno y me dice: ¡Troncoso! No soy Ricardo Darín, eso es clarísimo”, y eso, según explicó, le cae bien ya que no le gusta que lo avasallen. “En Brasil tuve una experiencia muy pequeña con eso de que la gente se te tire arriba, insisto, fue muy pequeña, pero ¡qué necesidad! Yo tenía compañeros en Brasil que no podían salir a caminar por Ipanema. Yo les decía para salir y algunos no podían acompañarnos porque la gente los paraba todo el tiempo. Eso no me gusta. No es para eso que uno trabaja en esto. Yo no trabajo en esto para que se me desnuden las mujeres, ni para que vengan a toquetearme, ni para que vengan a impedirme comer. Yo hago esto porque es mi trabajo, porque me da placer hacerlo y porque creo que lo hago bien”.

“Viaje hacia el mar” y esas lindas Casualidades

En materia de papeles importantes en cine, para Troncoso la historia comenzó con una película uruguayo/argentina llamada “Viaje hacia el mar”.

La historia narra la travesía de un grupo de hombres que realizan un interminable viaje en un viejo camión, para conocer el mar. Al final de la película y antes de toparse con la inmensidad del agua, los personajes disponen hacer un asado en las dunas. Esas tomas fueron filmadas en una de las bajadas de Parque del Plata, que Troncoso conocía muy bien. Es por ello que cuando llamó a su madre que estaba en España para contarle sobre aquel trabajo le dijo: “Mirá la toma del asado. Es allá, en aquella playa de Parque”.

Un fenómeno llamado “El Baño del Papa”

Filmada en 2007, escrita y dirigida por César Charlone y Enrique Fernández, “El Baño del Papa” resultó uno de los éxitos más importantes del cine nacional y para César Troncoso marcó un antes y un después.

“El baño del papa es la película que permite que todo esto suceda. Vos me estás entrevistando acá porque el Baño del Papa existe. Si no hubiese sido la película que fue, a lo mejor la lógica hubiese sido otra. Tal vez yo seguiría trabajando en un estudio contable. Con esa película sucedieron las cosas. Más allá de que anteriormente había hecho laburos a través de los cuales alguien se fijó en mí para protagonizar el Baño del Papa, esta fue a su vez la película que permitió que alguien me viera en Brasil y me empezaran a llamar”, dijo.

Lo que se viene

Mientras aguarda la confirmación de un par de propuestas para trabajar en Brasil y Argentina, Troncoso se encuentra ensayando para el estreno de “Nuestras Mujeres”, una comedia que presentará junto a Franklin Rodríguez y Diego Delgrossi, bajo la dirección de Mario Morgan. La obra estará en cartel a parir del 9 de enero en el Teatro del Notariado y promete ser todo un éxito.

Sea el primero en comentar

Dejar un comentario

Your email address will not be published.


*