Récord de clubes y embarcaciones en el Solís chico

Once años del Yacht Club

Foto: Alfredo Pereyra

Hace años que venimos cubriendo los campeonatos aniversario del Yacht Club Solís Chico y podemos asegurar que siempre ha sido un placer vivir esa fiesta deportiva. Pero en esta ocasión, debemos mencionar que llamó poderosamente nuestra atención el movimiento inusitado que apreciamos junto al arroyo. Es que, para festejar los once años de la institución, llegaron más de cien competidores, de entre diez y veinte años de edad, para defender a una decena de clubes; los principales de nuestro país, más el Yacht Club Entrerriano, de Concepción del Uruguay, que le aportó a la prueba el carácter de Internacional.

El evento se llevó a cabo los días sábado 29 y domingo 30 de julio. Y como muchas otras veces, a pesar de desarrollarse en pleno invierno, contó con la complicidad del clima. Probablemente haya sido el mejor fin de semana del mes de julio, con una temperatura verdaderamente primaveral.

El Comodoro, José Pedro Fascioli, no podía disimular su felicidad. Mostraba una enorme sonrisa cuando enfrentó el grabador de El Periódico del Este. “Estamos súper contentos”, comenzó. “Esta convocatoria que tuvimos es una prueba más de que estamos reconocidos como institución náutica, más allá de que somos un club nuevo. Para nosotros once años es un montón, pero somos de los más nuevitos”, agregó.

Con relación al presente de la institución, el Comodoro reflexionó: “Nosotros no hemos aflojado en ningún momento, continuamos entregando enseñanza de la vela a los niños y jóvenes de la zona todo el año. Los chiquilines acompañan. Se han dado cuenta de que es muy formativo, que les ayuda en su proceso de maduración. Es un deporte que implica tomar decisiones. Porque ellos están solos en el agua, más allá de que siempre hay un instructor muy cerca, ellos tienen que asumir responsabilidades y eso, sin dudas, los ayuda mucho en su vida”.

Foto: Alfredo Pereyra

En cuanto al futuro, muchos proyectos en carpeta: continuar desarrollando pruebas de alto nivel, preparando competidores para el escenario nacional e internacional y el anhelado sueño de poder llevar la desembocadura del arroyo a su cauce original y así tener una salida al mar accesible. “Hoy por hoy el problema de la desembocadura es lo que más nos complica en el entrenamiento de los chiquilines. Sobre todo, los más avanzados que necesitan enfrentarse a las olas y a las corrientes marinas”, Explicó el Comodoro.

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