Entre perros peligrosos y dueños irresponsables

Hace muy pocos días, una mujer de 52 años de edad sufrió serias heridas cuando un grupo de perros de gran porte la atacó ferozmente, en un hecho que se produjo en Parque del Plata norte. Como consecuencia del ataque, la víctima sufrió importantes fracturas e incluso desprendimiento de cuero cabelludo que, literalmente, horrorizaron a los profesionales de la salud que le ofrecieron los primeros auxilios en la policlínica de CAAMEPA.

Lamentablemente, los vecinos de la Costa de Oro se están acostumbrando a leer este tipo de noticias, y los periodistas de la zona, a escribirlas.

Es completamente inconcebible que una persona que se dirige a la parada de ómnibus para ir a trabajar, que un estudiante que llega de noche después de una agotadora jornada, que un motociclista que debe pasar por una calle determinada, o cualquier vecino de a pie, a cualquier hora, de día o de noche, pueda ser atacado por un grupo de animales agresivos al punto de poner en riesgo su vida.

Los perros no pueden ser considerados culpables por una conducta instintiva. La responsabilidad corresponde a cada propietario. Ellos son los que deben tomar las medidas correspondientes, para que sus mascotas no constituyan un riesgo para el resto de la comunidad. Esto parece más que obvio, e incluso existen suficientes reglamentaciones al respecto, aunque en la práctica, muchas veces, no se terminen de aplicar.

La irresponsabilidad en la tenencia de animales no se puede reducir exclusivamente a los fuertes ataques que se producen en la vía pública, sino que abarca, además, otro tipo de conductas poco apropiadas, que también resultan molestas y generan inseguridad para los vecinos. Vemos con asiduidad a personas paseando sus mascotas sin correa, llevándolas a terrenos ajenos, soltándolas por las noches. Por otro lado, la inacción en cuanto a la castración de los animales es inaceptable. Ni siquiera se pueden tolerar excusas relacionadas con el factor económico, dado que permanentemente hay agrupaciones que ofrecen jornadas de castración muy accesibles o incluso gratuitas.

Debemos poner el tema sobre la mesa en forma permanente, exigir que las autoridades tomen cartas en el asunto y que se apliquen las sanciones que correspondan en cada caso. Sin embargo, mucho más urgente que ello es que cada uno de nosotros, los propietarios, comencemos a actuar como humanos conscientes y responsables. De otro modo, seguiremos escribiendo penosas noticias y ustedes, nuestros lectores, aburriéndose de leerlas.

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